lunes, 20 de diciembre de 2010

Nº 54 (Diciembre de 2010)

Con alegría informamos que, con fecha 1/11/2010, Mons. Nicolás Cotugno sdb, Arzobispo de Montevideo, decretó la aprobación de los estatutos del Centro Cultural Católico “Fe y Razón” (CCCFR), reconoció al CCCFR como asociación privada de fieles, le otorgó la personería jurídica eclesial y lo autorizó a denominarse “católico”. En este número de “Fe y Razón” publicamos el texto completo del correspondiente decreto.

Tras un largo proceso de digitación y edición, a fines del pasado mes de noviembre el CCCFR publicó el Nº 5 de la Colección de Libros “Fe y Razón”: Miguel Antonio Barriola, “Cristo amó a la Iglesia” (Ef 5,25). Reflexiones sobre la cristología de J. L. Segundo y la eclesiología de H. Küng. En este número publicamos un comunicado sobre este excelente libro de Mons. Barriola y la Introducción al mismo, compuesta por el Pbro. Dr. Antonio Bonzani, Rector de la Facultad de Teología del Uruguay “Monseñor Mariano Soler”.

Del 9 de noviembre al 7 de diciembre, en la mencionada Facultad, tuvo lugar el Primer Ciclo de Charlas de “Fe y Razón”. Las cinco charlas realizadas contaron con la participación perseverante de alrededor de una docena de personas, que siguieron con mucho interés las exposiciones del Dr. Eduardo Casanova, el Lic. Néstor Martínez y el Ing. Daniel Iglesias, y efectuaron muy buenos aportes en las fases de diálogo. Esperamos poder repetir y ampliar en 2011 la experiencia de este ciclo de charlas.

El presente número contiene también la magnífica homilía que el Papa Benedicto XVI pronunció en Santiago de Compostela durante su reciente viaje a España; y la octava nota de la interesente serie del Dr. Eduardo Casanova sobre la Sábana Santa, ese venerable objeto que nos remite directamente al acontecimiento central de la historia: la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.

Aún no hemos alcanzado la meta de los mil suscriptores. Volvemos a solicitarles que tengan la bondad de difundir la revista “Fe y Razón” entre sus familiares y amigos y de invitarlos a suscribirse, enviando sus datos a: feyrazon@gmail.com.

Durante el mes de enero no se publicará la revista “Fe y Razón”. Nos reencontraremos a principios de febrero.

«Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes Él se complace.» (Lucas 2,14). Rogamos a Dios, nuestro Padre bueno, que conceda a cada uno de ustedes, nuestros lectores, y a sus familias vivir una muy feliz y santa Navidad; y también un muy buen año 2011.

(Para acceder al Nº 54 de la revista, por favor haga clic sobre el título de esta entrada).

jueves, 16 de diciembre de 2010

Nuevo libro de Mons. Miguel Antonio Barriola: “Cristo amó a la Iglesia” (Ef 5,25)

El Centro Cultural Católico “Fe y Razón” se complace en anunciar la publicación del quinto título de su Colección de Libros. Se trata de una obra de Mons. Dr. Miguel Antonio Barriola: “Cristo amó a la Iglesia” (Ef 5,25). Reflexiones sobre la cristología de J. L. Segundo y la eclesiología de H. Küng.

Este libro, de 218 páginas, contiene una Introducción (a cargo del Pbro. Dr. Antonio Bonzani) y dos partes, a saber:

· Parte 1 - Jesucristo según Juan Luis Segundo
· Parte 2 - Hans Küng contra el Papado. Algunas respuestas a su ofensiva

En la primera parte, el autor realiza un análisis crítico de la obra: Ese Dios - Juan Luis Segundo - Versión desgrabada de sus charlas, OBSUR, Montevideo 2006. En esas charlas, Segundo, sacerdote jesuita uruguayo que militó en las filas de la llamada “Teología de la Liberación”, desarrolló una cristología muy alejada de la doctrina católica.

En la segunda parte, escrita en 1972 pero cuyo contenido sigue teniendo hoy un palpitante interés, el autor analiza críticamente el célebre libro de Hans Küng, Infallibile? Una domanda, Brescia, 1970. Allí Küng, sacerdote suizo, el más famoso de los teólogos católicos disidentes contemporáneos, niega el dogma católico de la infalibilidad papal.



Miguel Antonio Barriola nació el 27 de mayo de 1934 en Montevideo. Fue ordenado sacerdote del clero secular de Montevideo el 15 de agosto de 1957. Es Licenciado en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma (1960), Licenciado en Ciencias Bíblicas por el Pontificio Instituto Bíblico de Roma (1962) y Doctor en Ciencias Bíblicas por el mismo Instituto, con la tesis: "La imagen del camino en la teología de San Pablo" (1975).

Fue miembro fundador del Instituto Teológico del Uruguay (1963) y Perito enviado por el Episcopado uruguayo para la III Conferencia del Episcopado Latinoamericano (CELAM) en Puebla (1979). Fue párroco en Montevideo (1975-1987) y miembro del Equipo de Reflexión del CELAM (1979-1992).

Desarrolló la docencia de Latín, Griego, Filosofía, Teología y Sagrada Escritura en los Seminarios de Montevideo (Uruguay), Córdoba, Santa Fe, Tucumán y La Plata (Argentina). Actualmente reside en esta última ciudad, donde es docente y director espiritual.

El 20 de septiembre de 2001 el Papa Juan Pablo II lo nombró miembro de la Pontificia Comisión Bíblica, por un quinquenio. Fue ratificado por el Papa Benedicto XVI para integrar dicha Comisión por otro quinquenio. En marzo de 2010 Benedicto XVI lo nombró “Prelado de Honor de Su Santidad”.

Mons. Barriola –autor de gran erudición– ha tenido un notable influjo a través de varios libros y de innumerables artículos y conferencias, convirtiéndose en un destacado referente teológico en Uruguay, Argentina, otros países de América Latina y Europa. Es socio fundador del Centro Cultural Católico “Fe y Razón” y colabora asiduamente con sus publicaciones y actividades académicas.




El libro en cuestión (cuya corrección y edición estuvo a cargo de Daniel Iglesias Grèzes) puede ser adquirido en Lulu, el mayor sitio de auto-publicación a nivel mundial, en la siguiente dirección: http://stores.lulu.com/feyrazon

Allí se permite ver la tapa y las primeras páginas del libro, y se puede obtener el mismo en cualquiera de las siguientes dos modalidades:

· Como descarga gratuita del texto en formato PDF.
· Como libro impreso. En este último caso, Lulu imprime la cantidad de ejemplares pedida (cualquier cantidad, de uno en adelante) y los envía desde Estados Unidos al comprador. Para hacer la compra se requiere una tarjeta internacional. Hay tres modos de envío, denominados “Económico”, “Rápido” y “Exprés”. El envío “Económico” (o “Correo”) es más barato, más lento y menos seguro que las otras formas de envío. En las otras dos modalidades el envío está garantizado por Lulu, ya que le permiten rastrear los paquetes.

Actualmente la Colección “Fe y Razón” (disponible en la dirección ya indicada) está compuesta por los siguientes libros:

· Nº 1 – Miguel Antonio Barriola, “En tu palabra echaré la red” (Lc 5,5). Reflexiones sobre Dios en la historia.
· Nº 2 – Daniel Iglesias Grèzes, Razones para nuestra esperanza. Escritos de apologética católica.
· Nº 3 – Néstor Martínez Valls, Baúl apologético. Selección de trabajos filosóficos y teológicos publicados en “Fe y Razón”.
· Nº 4 – Guzmán Carriquiry Lecour, Realidad y perspectivas del laicado católico en nuestro tiempo.
· Nº 5 – Miguel Antonio Barriola, “Cristo amó a la Iglesia” (Ef 5,25). Reflexiones sobre la cristología de J. L. Segundo y la eclesiología de H. Küng.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Decreto de reconocimiento canónico del Centro Cultural Católico "Fe y Razón"

Mons. Nicolás Cotugno, sdb.
ARZOBISPO DE MONTEVIDEO

DECRETO

CENTRO CULTURAL CATÓLICO “FE Y RAZÓN” (CCCFR)


VISTO:

1º. La solicitud de reconocimiento como Asociación Privada de Fieles, del Centro Cultural Católico Fe y Razón, Asociación Civil con sede en la calle Cufré 2255 de esta Arquidiócesis (según consta en el Acta Nº 1 de fecha 27 de marzo de 2010).
2º. Que ha presentado para la aprobación los Estatutos correspondientes, cuyo ejemplar auténtico ha sido sellado y firmado por el Sr. Canciller del Arzobispado.
3º. Que la entidad peticionante solicita ser constituida Persona Jurídica Eclesial.
4º. La solicitud para denominarse Católica a obtener de la correspondiente autoridad.

CONSIDERANDO:

1º. Que los fines de la Asociación son fomentar la cultura con espíritu cristiano; desarrollar iniciativas para la evangelización de la cultura; promover y defender la doctrina católica, incluyendo la doctrina social de la Iglesia.
2º. Su manifestación de trabajar en estrecho contacto con la Facultad de Teología del Uruguay “Mons. Mariano Soler”.
3º. La voluntad de desarrollar su tarea en la línea del Pontificio Consejo para la Cultura.
4º. Lo establecido en los cc 299,#1-2; 322; 114,#3; 300 del CIC.

POR LAS PRESENTES DECRETAMOS:

1º. El reconocimiento de la nueva entidad como Asociación Privada de Fieles.
2º. La aprobación de los correspondientes Estatutos, cuyo ejemplar auténtico acompaña este Decreto.
3º. El otorgamiento de la Persona Jurídica Eclesial.
4º. La autorización para denominarse Católica.
5º. Comuníquese, notifíquese, archívese.

Dado en Montevideo, a los 1 días de noviembre Solemnidad de Todos los Santos del año del Señor dos mil diez.

+ Nicolás Cotugno, sdb
ARZOBISPO DE MONTEVIDEO

Pbro. Juan González
Secretario-Canciller

martes, 2 de noviembre de 2010

Nº 53 (Noviembre de 2010)

El pasado 14 de octubre, en el Aula Magna de la Facultad de Teología del Uruguay “Monseñor Mariano Soler”, celebramos la Segunda Jornada Académica de “Fe y Razón”, bajo el lema “La caridad en la verdad y su dimensión social”. En este número publicamos las dos ponencias principales de esa Jornada, que tratan sobre dos aspectos diferentes de la carta encíclica “Caritas in Veritate” del Papa Benedicto XVI. Más adelante publicaremos las palabras de bienvenida del Pbro. Dr. Antonio Bonzani, Rector de dicha Facultad. Por otra parte, la presentación de Daniel Iglesias sobre el Centro Cultural Católico “Fe y Razón” se puede ver aquí: http://www.slideshare.net/diglesias/el-centro-cultural-catlico-fe-y-razn

Este número contiene también:
· una bella y consoladora homilía que el Papa Benedicto XVI pronunció recientemente, en la primera sesión del Sínodo de los Obispos para el Medio Oriente;
· la séptima nota de la interesente serie del Dr. Eduardo Casanova sobre el Santo Sudario, ese venerable objeto que nos remite directamente al acontecimiento central de la historia.

En estos días la cantidad total de suscriptores de esta revista superó por primera vez los 900. Solicitamos su colaboración para llegar a 1.000 suscriptores. Por favor difundan la revista entre sus familiares y amigos e invítenlos a suscribirse enviando sus datos a: feyrazon@gmail.com.

Les recordamos que a partir del martes 9 de noviembre, y durante cinco martes consecutivos, en el primer piso de la misma Facultad, tendrá lugar el Primer Ciclo de Charlas de “Fe y Razón”. Invitamos a este ciclo de charlas a los lectores que puedan concurrir. Más abajo publicamos el cronograma correspondiente, que sufrió un pequeño cambio con respecto al publicado en el Nº 52 de esta revista (se intercambió el orden de las charlas cuarta y quinta).

Corrigiendo un dato indicado en el Nº 52, informamos que el pasado 27 de octubre asumió el cargo de Decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica del Uruguay el Dr. Carlos Barbé, miembro de la Comisión Directiva del Centro Cultural Católico “Fe y Razón”. Nuevamente felicitamos al Dr. Barbé y rogamos al Señor que le conceda una fructífera gestión como Decano.

Además tenemos el agrado de informar que el Pbro. Dr. Jaime Fuentes, sacerdote del clero de la Prelatura del Opus Dei, y colaborador de esta revista, ha sido nombrado Obispo de Minas por el Papa Benedicto XVI. El Padre Jaime será ordenado Obispo el domingo 28 de noviembre a las 18:00 horas en la Catedral de Minas. Pedimos al Señor que le conceda ser un sabio y santo Pastor de la Iglesia que peregrina en la Diócesis de Minas. También pedimos a nuestros lectores que recen por él y por su labor apostólica. Pueden seguir el último blog del Obispo electo en: http://www.elclerooriental.blogspot.com.

El auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra” (Salmos 120,2). Por la intercesión de Todos los Santos, rogamos a Dios todopoderoso que, en el presente mes de noviembre, guíe a cada uno de nosotros (escritores y lectores de esta revista) en el camino de la santidad, hacia el encuentro definitivo con Jesucristo, Rey del Universo. ¡Ven, Señor Jesús!

(Para acceder al Nº 53 de la revista, por favor presione el enlace del título de esta entrada).

domingo, 10 de octubre de 2010

Nº 52 (Septiembre-Octubre de 2010)

En este número publicamos, entre otras cosas, la agenda de la Segunda Jornada Académica de "Fe y Razón", que tendrá lugar el próximo jueves (14/10/2010) a las 19:00 hs. en el Aula Magna de la Facultad de Teología del Uruguay. El lema de la Jornada será "La caridad en la verdad y su dimensión social". Contaremos con dos ponencias:
  1. El Lic. Néstor Martínez expondrá sobre "El derecho a la vida según la Encíclica Caritas in Veritate".
  2. El Ing. Daniel Iglesias expondrá sobre "Los desafíos de la técnica según la Encíclica Caritas in Veritate".
Invitamos a participar de esta Jornada a nuestros lectores residentes en Montevideo o alrededores.

(Para acceder al Nº 52 de la revista, presione el enlace del título).

martes, 21 de septiembre de 2010

“Fe y Razón” publicó un libro del Dr. Guzmán Carriquiry



El Centro Cultural Católico “Fe y Razón” acaba de publicar el cuarto título de su Colección de Libros. Se trata de una obra del Dr. Guzmán Carriquiry Lecour: Realidad y perspectivas del laicado católico en nuestro tiempo.

El libro, de 198 páginas, contiene una introducción y ocho capítulos, a saber: 1) El camino del laicado católico. 2) Nueva época asociativa de los fieles laicos y el don de los movimientos eclesiales. 3) La transmisión de la fe a las nuevas generaciones. 4) Matrimonio y familia: morada de humanidad. 5) Recapitulación de cuestiones referidas a las relaciones entre clero y laicado. 6) ¿Qué esperan los laicos de la vida religiosa? 7) Sobre la formación de los fieles laicos en el compromiso político. 8) ¿Cuáles laicos para el tercer milenio?



El autor de este libro, Dr. Guzmán M. Carriquiry Lecour, se ha definido en alguna oportunidad como “uruguayo, rioplatense, mercosureño, sudamericano, latinoamericano, que, por sorprendentes y desproporcionados designios de la Providencia de Dios, trabaja desde hace más de 35 años en la Santa Sede”.

Su lugar de trabajo, desde que muy joven dejó su país natal, el Uruguay, hasta la actualidad, ha sido el Consejo Pontificio para los Laicos, uno de los nuevos organismos creados en el gobierno central de la Iglesia católica a solicitud de los Obispos del mundo entero que participaron en el Concilio Ecuménico Vaticano II. Incluso fue el primer laico católico (no eclesiástico) en ser nombrado, por parte del papa Pablo VI, Jefe de Departamento (“capo ufficio”) en un dicasterio de la Santa Sede, y también el primer laico católico a quien otro pontífice, Juan Pablo II, confió la alta responsabilidad de Sub-Secretario del mismo organismo (designación después confirmada por el mismo papa y por su sucesor, Benedicto XVI).

El Dr. Guzmán Carriquiry Lecour ha estado, pues, en las mejores condiciones para apreciar, acompañar y servir, desde ese mirador universal que es el centro de la catolicidad, la gran corriente histórica de “promoción del laicado” que el Concilio Vaticano II recogió, profundizó en sus fundamentos y relanzó con renovadas luces e ímpetus en las décadas subsiguientes.

Al hablar del laicado católico –nos dice el Prof. Carriquiry– nos estamos refiriendo a más del 99% del pueblo de bautizados en la Iglesia católica –que alcanza casi a los 1.100 millones de personas de todas las naciones y continentes–, en diversos círculos concéntricos de pertenencia y adhesión a la Iglesia. Si, por una parte, ese pueblo de bautizados ha sufrido fuertes influjos de descristianización, por otra parte, muchos de sus componentes han ido dejando atrás cierta condición de minoridad y pasividad de los fieles laicos –que fue característica de una Iglesia de fuertes acentos clericales en tiempos pos-tridentinos tardíos–, ahora muy conscientes de su dignidad cristiana, de su plena pertenencia a la comunión eclesial, de su responsabilidad de testimonio y anuncio del Evangelio y de servicio de la caridad en todos los ambientes de la convivencia social y en las más diversas culturas y situaciones.

Los diversos artículos del Dr. Carriquiry recogidos en este volumen nos introducen en un cuadro panorámico de las realidades, corrientes, exigencias y desafíos que emergen en la vida del laicado católico de nuestro tiempo.

El Centro Cultural Católico “Fe y Razón” se siente muy honrado y se complace en promover la edición de este libro y de contar en su catálogo de publicaciones con la obra de este prestigioso autor. Es un servicio que se ofrece a todos los que se interesan por conocer más cabalmente la vida de la Iglesia católica –más allá de impresiones episódicas, fragmentarias, y de diafragmas ideológicos deformantes– y a todos los que se sienten implicados como discípulos y testigos de Jesucristo en la vida matrimonial y familiar, en los ámbitos de la educación y la cultura, en los medios de comunicación social, en la economía y la política, como ámbitos de santificación y de construcción de formas de vida más humanas.



El libro en cuestión (cuya corrección y edición estuvo a cargo de Daniel Iglesias Grèzes) puede ser adquirido en Lulu, el mayor sitio de auto-publicación a nivel mundial, en la siguiente dirección: http://stores.lulu.com/feyrazon

Allí se permite ver la tapa y las primeras quince páginas del libro, y se puede obtener el mismo en cualquiera de las siguientes dos modalidades:
Como descarga gratuita del texto en formato PDF.
Como libro impreso. En este último caso, Lulu imprime la cantidad de ejemplares pedida (cualquier cantidad, de uno en adelante) y los envía desde Estados Unidos al comprador. Para hacer la compra se requiere una tarjeta internacional. Hay dos modos de envío, denominados “Correo” y “Exprés”. El envío “Exprés” es más rápido, más seguro y más caro que el envío por “Correo”.

Actualmente la Colección “Fe y Razón” (disponible en la dirección ya indicada) está compuesta por los siguientes libros:
• Nº 1 – Miguel Antonio Barriola, “En tu palabra echaré la red” (Lc 5,5). Reflexiones sobre Dios en la historia.
• Nº 2 – Daniel Iglesias Grèzes, Razones para nuestra esperanza. Escritos de apologética católica.
• Nº 3 – Néstor Martínez Valls, Baúl apologético. Selección de trabajos filosóficos y teológicos publicados en “Fe y Razón”.
• Nº 4 – Guzmán Carriquiry Lecour, Realidad y perspectivas del laicado católico en nuestro tiempo.

Se está preparando el Nº 5 – Miguel Antonio Barriola, “Cristo amó a la Iglesia” (Ef 5,25). Reflexiones sobre la cristología de Segundo y la eclesiogía de Küng.

domingo, 8 de agosto de 2010

Nº 51 (Agosto de 2010)

(Para acceder al Nº 51 de “Fe y Razón”, presione el enlace del título).

En este número publicamos, entre otras cosas, el motu proprio "Ad tuendam fidem" del Papa Juan Pablo II, un comunicado de la Asociación "Familia y Vida" sobre la adopción por parte de parejas homosexuales y un artículo sobre la película uruguaya "Miss Tacuarembó", obra irreverente y blasfema.

miércoles, 14 de julio de 2010

Nº 50 (Julio de 2010)

(Para acceder al Nº 50 de “Fe y Razón”, presione el enlace del título).




El equipo de "Fe y Razón" adhiere a la marcha del 13 de Julio en Buenos Aires en defensa del matrimonio y la familia y contra el proyecto de legalización del mal llamado "matrimonio homosexual". Es un gran ejemplo el que dan los hermanos argentinos, y muy especialmente los católicos argentinos, al salir a la calle a manifestarse en defensa de los valores humanos más básicos y elementales, bárbaramente atropellados por proyectos de ley que apuntan a destruir el núcleo fundamental de la convivencia humana. Quiera el Señor, por intercesión de María Santísima, Virgen de Luján, bendecir a la gran nación argentina y a todo nuestro Continente, sometido al ataque sistemático e interesado de la cultura de la muerte.

Más información sobre la marcha en:
http://alfre306.blogcindario.com/2010/07/02943-convocan-a-masiva-marcha-por-la-familia-y-el-matrimonio-en-argentina.html




Éste es el número 50 de nuestra revista virtual de teología católica. Llegar hasta aquí ha supuesto un gran esfuerzo para nosotros, dado que preparamos la revista mediante un trabajo voluntario (no remunerado) durante nuestro escaso tiempo libre; y dado que contamos con escasos recursos humanos, materiales y económicos para realizar nuestra labor.

Distribuimos la revista gratuitamente para contribuir a la difusión de la doctrina católica en un mundo que tanto la necesita. Nos reconforta saber que muchos de los 850 suscriptores de la revista la reciben y la leen con agrado todos los meses. Esperamos que la pequeña semilla del Evangelio así sembrada, de la cual esta revista es sólo una humilde portadora y servidora, produzca frutos abundantes en los lectores, por la gracia de Dios.

En este número intentamos comenzar a tener en cuenta las sugerencias que varios suscriptores nos hicieron en nuestra reciente encuesta sobre “Fe y Razón”: hemos procurado hacer una revista menos voluminosa, con artículos más breves y ágiles; también incluimos un texto del Magisterio que trata directamente sobre las relaciones entre la fe y la razón (la constitución dogmática Dei Filius del Concilio Vaticano I). Además, hemos creado una nueva sección llamada “Catecismo”, en la que reproduciremos textos del Catecismo de la Iglesia Católica. En este caso el texto seleccionado trata sobre la Encarnación del Hijo de Dios.

Esperamos poder incorporar gradualmente otros de los cambios que algunos de ustedes han sugerido, a fin de prestarles un servicio cada vez mejor.

Nos despedimos de ustedes hasta el próximo mes, con la esperanza de que nos sigan acompañando en nuestro camino hacia el Nº 100 de la revista… y más allá.

Que el Señor los bendiga y los guarde día tras día.

viernes, 18 de junio de 2010

Nº 49 (Junio de 2010)

En este número publicamos la homilía de Su Santidad Benedicto XVI en la Santa Misa de Clausura del Año Sacerdotal. ¡No se la pierdan!

miércoles, 19 de mayo de 2010

Nº 48 (Pentecostés 2010)

Con motivo de la fiesta de Pentecostés, que marca el final del tiempo litúrgico de Pascua, publicamos un número extraordinario de nuestra revista. Este número incluye:

a) Una homilía improvisada pero espléndida del Papa Benedicto XVI, pronunciada el 15/04/2010 en la Capilla Paulina en el Vaticano, durante una Misa con los miembros de la Pontificia Comisión Bíblica (PCB).
b) Un artículo de Mons. Dr. Miguel Antonio Barriola, miembro de la PCB y socio del Centro Cultural Católico “Fe y Razón” (CCCFR), sobre la “Inspiración y verdad de la Sagrada Escritura en las Cartas paulinas a los Corintios”.
c) Las Conclusiones del Grupo de Lengua Española I de la XVI Asamblea General de la Pontificia Academia para la Vida (PAV), cuyo tema fue la relación entre la bioética y la ley moral natural. Uno de los integrantes de dicho Grupo fue el Dr. Gustavo Ordoqui Castilla, miembro de la PAV y Presidente de la Comisión Fiscal del CCCFR.
d) Un artículo del Lic. Néstor Martínez, Presidente del CCCFR, que comenta la sección filosófica del citado documento de la PAV.
e) La segunda entrega de una serie de notas del Dr. Eduardo Casanova, miembro de la Comisión Fiscal del CCCFR, sobre el Santo Sudario, en el contexto de las relaciones entre fe y razón, y entre religión y ciencia.
f) La sexta entrega de una serie de textos del Código de Derecho Canónico, referidos a las condiciones que deben cumplir las personas que van a recibir los sacramentos de la Iglesia, en este caso el sacramento del Orden.
g) El Salmo 18, en la sección de Oración.
Para acceder al Nº 48 de la revista, por favor haga clic sobre el título de esta entrada.

domingo, 9 de mayo de 2010

"Fe y Razón" está en Facebook

Gracias a los buenos oficios de Santiago Raffo, desde la semana pasada "Fe y Razón" cuenta con un grupo en Facebook. En pocos días dicho grupo ha reunido a más de 170 miembros. El título de esta entrada conduce al sitio del grupo.

viernes, 30 de abril de 2010

Nº 47 (Mayo de 2010)

El tema central de este número se refiere al escándalo de los abusos sexuales de menores por parte de algunos sacerdotes y a la explotación de ese escándalo con fines anticatólicos.

sábado, 17 de abril de 2010

Fundación del Centro Cultural Católico “Fe y Razón”


El sábado 27/03/2010, en la Parroquia Nuestra Señora de Bzommar de la ciudad de Montevideo (Uruguay), se realizó la asamblea fundacional de la asociación civil Centro Cultural Católico “Fe y Razón”.

Tras una oración inicial a cargo del Párroco del lugar, fueron presentados los antecedentes y los motivos de la creación del Centro referido. Se recordó que, desde 1999 hasta la fecha citada, “Fe y Razón” fue un grupo no formal, que produjo un sitio web (http://www.feyrazon.org/), una revista virtual (http://www.revistafeyrazon.blogspot.com/), una incipiente colección de libros (http://stores.lulu.com/feyrazon) y un evento académico (la Jornada Conmemorativa del 10º Aniversario de “Fe y Razón”).

A continuación se leyeron, comentaron y aprobaron los estatutos de la nueva entidad. Destacamos los siguientes puntos de dichos estatutos:

· La sede de la nueva asociación estará localizada en Montevideo.
· La asociación tendrá los siguientes fines:
o Fomentar la cultura, con espíritu cristiano.
o Desarrollar iniciativas para la evangelización de la cultura.
o Promover y defender la doctrina católica, incluyendo la Doctrina Social de la Iglesia.
· Para ser admitido como socio se requiere tener al menos 18 años de edad y profesar la fe católica.
· En caso de disolución de la asociación, los bienes que existieren serán destinados a la Facultad de Teología del Uruguay “Monseñor Mariano Soler”.
· La primera Comisión Directiva y la primera Comisión Fiscal, que deberán actuar hasta el 31/08/2012, estarán integradas de la siguiente forma:
o Comisión Directiva: Lic. Néstor Martínez, Diác. Jorge Novoa, Ing. Daniel Iglesias, Ec. Rafael Menéndez, Dr. Carlos Barbé (titulares); Sr. Santiago Raffo, Dr. Pedro Gaudiano, Prof. Ivannah Toniolo, Sra. Alejandra Cabrera, Ing. María Chifflet (suplentes).
o Comisión Fiscal: Dr. Gustavo Ordoqui, Dr. Eduardo Casanova, Dra. Dolores Torrado (titulares); Pbro. Eliomar Carrara, Mons. Miguel Barriola (suplentes).

La Asamblea eligió al Pbro. Eliomar Carrara como consejero espiritual del Centro. Además, encomendó al Dr. Gustavo Ordoqui la gestión ante el Ministerio de Educación y Cultura del reconocimiento de la personería jurídica de la asociación; y al Lic. Néstor Martínez y el Ing. Daniel Iglesias, la gestión ante la autoridad eclesiástica del reconocimiento de la nueva entidad como asociación privada de fieles.

Posteriormente los socios presentes intercambiaron ideas en orden a la elaboración de un plan de trabajo para el año 2010. Luego de la definición de algunas cuestiones organizativas, la primera Asamblea General concluyó con una oración final y un pequeño brindis.

martes, 13 de abril de 2010

La fe reafirmada (Daniel Iglesias - Néstor Martínez)

La fe reafirmada
Razón y religión según la doctrina católica

Ing. Daniel Iglesias Grèzes – Lic. Néstor Martínez

El semanario uruguayo de izquierda Brecha, en su nº 1.271, de fecha 31/03/2010, páginas 10-11, trae un artículo de Daniel Vidart, titulado “Fe, creencia, credulidad”. Allí el autor, tomando la posta de la rancia tradición jacobina uruguaya, arremete decididamente contra la Iglesia Católica, pretendiendo demostrar el carácter absurdo e irracional de la fe católica. Nos proponemos refutar sus dichos.

1. Argumentos iniciales

Al comienzo de su artículo, sin preámbulo alguno, Vidart presenta tres argumentos contra la fe católica. A continuación los citaremos con letra itálica, intercalando nuestros comentarios en letra normal.

“Existen, desde los puntos de vista lógico e histórico, contradicciones inexcusables en los cuatro evangelios, por más que los teólogos –ya los piedeletristas acérrimos de la vieja guardia, ya los hermeneutas ilustrados de la nueva- las omitan, tergiversen, adornen u orillen”.

El autor replantea anacrónicamente viejos problemas (la “cuestión sinóptica” y la “cuestión joánica”, enmarcadas en la más amplia “cuestión bíblica”), discutidos por los exegetas durante siglos y resueltos definitivamente en el ámbito católico hace más de 60 años. Habiendo superado los intentos concordistas que predominaron en la exégesis católica de principios del siglo XX, la actual doctrina católica no omite, ni tergiversa, ni adorna, ni orilla las diferencias de detalle entre los cuatro Evangelios, sino que las explica, sin renunciar al valor histórico de los Evangelios ni a la fe católica en la inspiración e inerrancia de la Biblia. Para no desarrollar aquí la respuesta católica a esas cuestiones, recomendamos la lectura de la constitución dogmática Dei Verbum del Concilio Vaticano II. Se acepta hoy unánimemente que los Evangelios no son biografías de Jesús al estilo moderno y que los evangelistas no procuraron describir con exactitud periodística los detalles cronológicos, topográficos, genealógicos, etc. de la vida de Jesús. Más aún, los teólogos católicos sostienen que las divergencias de detalle entre los cuatro Evangelios, unidas a su convergencia sustancial, constituyen un fuerte argumento a favor (y no en contra) de su historicidad. Se percibe así la existencia de un testimonio múltiple de los mismos acontecimientos, transmitidos por medio de diversas tradiciones, que los redactores de los Evangelios respetaron aún en sus detalles divergentes.

“De más está decir que los relatos de segunda o tercera mano recogidos por los evangelistas y escritos mucho después de la muerte de Jesús constituyen, junto con las inteligentes e inflamadas epístolas de Pablo, que los precedió, la columna dorsal del Nuevo Testamento.”

Aquí el autor sugiere que los evangelistas tuvieron como base solamente “relatos de segunda o tercera mano”, sin precisar el papel que la tradición, inicialmente oral, tenía en la comunidad primitiva, y el control que esta tradición tenía en la autoridad de los Apóstoles y sus sucesores, dado el carácter jerárquico de la comunidad cristiana primitiva (dentro de la cual y para la cual escribían los Evangelistas), que salta a la vista en el Nuevo Testamento; tampoco tiene en cuenta que algunos de los Apóstoles vivían aún cuando fueron redactados los Evangelios y gozaban de la máxima autoridad en la Iglesia por su mismo carácter de testigos presenciales de los dichos y hechos de Jesús.

Estudios papirológicos y exegéticos recientes (por ejemplo, los del luterano Thiede, el anglicano Robinson y los católicos O’Callaghan, Carmignac y Tresmontant), en perfecto acuerdo con la más antigua tradición católica, desmienten esta tendenciosa descripción del autor, que pretende restar valor histórico a los Evangelios. Por ejemplo, han demostrado que el papiro 7Q5, que contiene un texto del Evangelio de Marcos, es del año 50, y que los papiros P64 y P67, que contienen textos del Evangelio de Mateo, son del año 60. Estos descubrimientos representan un duro golpe a las teorías sobre el origen mitológico del cristianismo. La formación de un mito requiere, entre otras cosas, bastante tiempo, un tiempo que no puede haber existido si, como sostiene la tradición católica desde siempre, los Evangelios sinópticos fueron compuestos mientras aún vivían San Pedro y los demás apóstoles, testigos oculares de los acontecimientos de la vida de Jesús. San Pablo no fue “el inventor de Cristo”, como sostiene luego Vidart, apelando a un lugar común de cierta crítica anticristiana, sino que fue, como dice el mismo Pablo, el último de los apóstoles, que transmitió a sus discípulos la sagrada tradición que él mismo recibió de los primeros apóstoles (cf. 1 Corintios 15,1-11).

“Los evangelios sinópticos de Lucas, Mateo y Marcos, a los que se suma el poderoso aliento místico del de Juan, fueron canonizados luego de una cerrada votación en el Concilio de Nicea (325). Dicho concilio determinó que el 25 de diciembre, fecha del nacimiento del Solis Invictus (el Mitra iranio), celebrado en pleno solsticio de invierno, sería la fecha, hasta entonces desconocida, del nacimiento de Jesús. Hubo muchas más resoluciones. Entre ellas, el descarte de otras decenas de evangelios, luego condenados como apócrifos. El concilio estuvo plagado de intervenciones del espíritu santo, súbitos milagros y ruidosos derrumbes.”

Después de leer este sorprendente párrafo, uno sospecha que Vidart debe de haber aprendido historia de la Iglesia en “El Código da Vinci” de Dan Brown (novela sin ningún valor histórico ni teológico). No hay nada cierto en lo que Vidart atribuye aquí fantasiosamente al primer Concilio de Nicea. En este artículo de la Enciclopedia Católica se puede encontrar una buena descripción de los temas tratados realmente en ese Concilio.

El autor continúa:

“No es momento de detallar aquellos singulares sucesos que forman parte del acervo sobrenatural, celosamente preservado por la santa madre Iglesia”.

Lamentablemente ello nos deja sin posibilidad de averiguar a qué singulares sucesos sobrenaturales se refiere porque, en este caso al menos, parece que el celo por preservarlos no ha sido tan grande, como puede verse por el citado artículo de la Enciclopedia Católica.

2. El objetivo principal

Después de la referida introducción, Vidart confiesa que su artículo fue inspirado por algo que leyó en el suplemento literario del diario “El País”:

“Al comentar una obra, en la cual se demostraba con abundancia de citas las contradicciones existentes en los evangelios canónicos del Nuevo Testamento y la semejanza de la vida, muerte y resurrección de Jesús con las de los dioses solares del Oriente, el autor de la recensión expresó lo siguiente: “Pero lo que más puede reprocharse (…) es la idea de que las distintas corrientes cristianas les exigen todavía a sus fieles creer que ambos relatos (los evangelios de Mateo y Lucas) son verdad en los hechos, pese a su incongruencia (y que Jesús nació de veras un 25 de diciembre). Hay fanáticos ciegos, es cierto. Pero también hay creyentes cultos y razonables, que saben la diferencia entre fe y credulidad.””

Aquí tenemos que distinguir a tres interlocutores distintos:
· La obra comentada maneja (al parecer) dos argumentos contra la fe cristiana: el primero (ya refutado aquí) está basado en las “contradicciones” entre los cuatro Evangelios; el segundo identifica a Cristo con los mitos solares orientales. No es posible responder aquí detalladamente a este argumento. Baste decir que los partidarios del origen mitológico del cristianismo han propuesto una infinidad de teorías incompatibles entre sí y con los hechos conocidos (como el martirio de San Pedro y San Pablo en Roma, en testimonio de la verdad del Evangelio de Cristo). Además, difícilmente se pueda encontrar semejanzas relevantes entre esos mitos y, por ejemplo, el sermón de la montaña, la parábola del hijo pródigo o el lavatorio de los pies.
· El crítico de “El País” sensatamente señala dos burdos errores en la obra comentada por él. No es verdad que la fe cristiana exija creer, por ejemplo, en la exactitud histórica objetiva de las genealogías de Jesús según Mateo y según Lucas; y también es falso que esa fe exija creer que Jesús nació realmente un 25 de diciembre. El simple hecho de que, desde la antigüedad hasta hoy, la Navidad se celebre pacíficamente en Oriente el 6 de enero basta para demostrar que la fecha de la Navidad no es un elemento esencial de la fe cristiana.
· A Vidart le llamó la atención (se diría que le molestó) la distinción que el crítico de “El País” hizo entre “fanáticos ciegos” y “creyentes cultos y razonables”. El resto de su artículo va a estar destinado a probar que esa disyuntiva no existe, porque la fe cristiana es necesariamente ciega e irracional. Según Vidart, el “creyente razonable”, en la misma medida en que es razonable, deja de creer. Antes de revisar sus argumentos, dejamos constancia de que la distinción indicada es imperfecta, porque lo contrario a una fe razonable es una fe irracional, no el fanatismo religioso, que es algo muy distinto: el celo desmedido en la defensa de la propia fe, llegando incluso (a veces) al intento de imponer a otros la propia fe por medios violentos. Se puede sostener una fe en sí razonable fanáticamente o sin ningún fanatismo; y también se puede sostener una fe irracional con o sin fanatismo.

3. El argumento principal

En primer término Vidart se esfuerza por definir la fe. Comienza citando (incorrectamente) la anónima Carta a los Hebreos, la que atribuye a San Pablo, atribución que hoy no admite casi ningún exegeta. Luego Vidart dice que Hebreos 11,1-3, en la versión de Nácar y Colunga, “capciosamente… empareja la fe con el conocimiento y… le otorga la validez de una “prueba””. Vidart incurre aquí en una petición de principio, dando por cierto lo que se proponía probar.

A continuación Vidart cita la definición del término “fe” según varios diccionarios, con suerte variada. Dado que lo que se proponía Vidart era demostrar la irracionalidad de la fe católica, debería haber utilizado la noción de “fe” empleada por la doctrina católica, mal representada por esos diccionarios.
Por ejemplo, Vidart cita a un diccionario soviético que define falsamente la fe como la “aceptación gratuita de la veracidad de tal o cual fenómeno” y que enseguida añade (también falsamente) que “la fe ciega en lo sobrenatural… constituye una parte componente de toda religión. En este sentido la fe no se diferencia de la superstición. La fe religiosa se halla contrapuesta al saber”.
El solo hecho de acudir en este tema a un diccionario ideológico y partidista como es el de Iedin y Rosenthal, verdadero catecismo marxista-leninista ordenado alfabéticamente, es ya sorprendente. Véase cómo parten de la base de que la fe en lo sobrenatural sólo puede ser “ciega”. No es ése el tono de una enciclopedia que al menos aspire a cierta objetividad. Al leer estas citas, resulta inevitable evocar la memoria de los cientos de miles de cristianos asesinados por el régimen soviético por odio a su fe cristiana.
Comenta Vidart: “No son del todo idénticas la religión y la superstición, pero sí osmóticas”.
Esta metáfora insinúa que entre la religión y la superstición no hay fronteras claras. Otra afirmación gratuita del autor.

Más adelante, Vidart confiesa lo siguiente: “No soy filósofo, pero me rechinan los términos “conocimiento” y “verdades”.” Vidart no aclara si esos términos le rechinan de un modo absoluto o sólo en este contexto particular, referidos a la fe religiosa. En función de otras cosas que dice Vidart, supondremos que la segunda alternativa es la aplicable en su caso.

Vidart prosigue repitiendo insistentemente su tesis, pero sin probarla: “Los dogmas, sean el judío, el cristiano o el musulmán, no demandan conocimiento sino fe cerrada, creencia indiscutible, acatamiento absoluto, aceptación irracional.”

Es claro que esta proposición no describe correctamente la concepción católica de la fe.

Continúa Vidart: “Tomás de Aquino quiso conciliar la fe con la razón. Nunca me han convencido sus argumentos, que a mi juicio son escolásticas demostraciones de un hábil equilibrista.”

Aquí Vidart descalifica globalmente la genial síntesis tomista sin dar ningún argumento concreto, indicando sólo su impresión subjetiva: a él (Vidart) no le convencen los argumentos de Tomás.

Luego Vidart intenta presentar su teoría del conocimiento: “La verdad… requiere una demostración, tanto en el área del saber vulgar como en el del científico, fundamentado este último en el método experimental. Hablo de las ciencias duras, las propiamente dichas. El saber científico avanza y persuade en tanto que reconoce su falibilismo (Popper) y perfecciona paulatinamente sus paradigmas (Kuhn).”

Es falso que toda verdad necesite ser demostrada para ser reconocida como tal. Ya Aristóteles enseñó que el que quiere demostrar todo, no puede demostrar nada. Y añadió que querer demostrarlo todo es signo de falta de cultura. El edificio del conocimiento descansa sobre los cimientos de las verdades evidentes: los primeros principios del pensamiento y los datos de los sentidos. A partir de esas verdades, que ni pueden ni necesitan ser demostradas, porque son evidentes, el ser humano deduce sus demás conocimientos.

Por otra parte, ni la epistemología de Popper ni la de Kuhn permiten discernir un avance o perfeccionamiento en la ciencia. Popper dice que la ciencia nunca puede demostrar que una teoría científica es verdadera, pero sí que es falsa. Esto contradice el aserto de Vidart acerca de que “la verdad... requiere una demostración, tanto en el área del saber vulgar como en el del científico”. Por otra parte, la demostración de la falsedad de una tesis equivale a la demostración de la verdad de la tesis contraria. Además, Popper no puede garantizar que la siguiente teoría científica será mejor que una anterior, ya descartada como falsa. En cuanto a Kuhn, él habla de una sucesión de paradigmas científicos, sin que pueda demostrarse que esa sucesión sigue una línea de avance o progreso hacia una verdad más exacta o completa.

Vidart cita también la definición de fe de un diccionario de religiones: “en la terminología religiosa es el asentimiento firme que da la voluntad a una verdad basada sola y exclusivamente en la revelación divina.” Comenta Vidart: “aparece aquí el concepto de voluntarismo, imprescindible ingrediente de esta actitud del espíritu.”
Ni este diccionario ni Vidart toman en cuenta que, según la doctrina católica, la fe es un acto de la inteligencia, no de la voluntad, aunque ésta también interviene en el acto de fe, que es un acto libre. La inteligencia del creyente, por motivos racionales, se adhiere libremente a la verdad revelada por Dios, el Ser perfectísimo, que no puede ni engañarse ni engañarnos.

Este diccionario tiene al menos el mérito de resaltar un elemento central en la concepción cristiana de la fe, que es la revelación divina, al revés de otras citas que presenta Vidart, que caracterizan negativamente la fe como un saber que no es empírico ni es racional. Una definición negativa no es una buena definición. Por el contrario, la racionalidad peculiar de la fe aparece precisamente en que, si Dios dice algo, entonces eso que Él dice es máximamente digno de ser creído, ya que Dios, máximamente perfecto, no puede mentir ni equivocarse. Y no hay círculo vicioso, porque la existencia de Dios y su perfección se establecen por la razón, antes de toda fe religiosa, y el milagro, históricamente discernible, es la piedra de toque de la auténtica revelación divina, a la que entonces puede el hombre responder con la fe.

Vidart despacha las tradicionales pruebas de la existencia de Dios, que no apelan a la fe sino a la razón, decretando que son “escolásticas demostraciones de un hábil equilibrista”. Sería de agradecer, en los paladines de la “sola razón”, un gasto mayor de argumentación racional y menos definiciones “ex cathedra” sobre los puntos vitales de la discusión.

Otra cosa que falta usualmente en estos debates es la noción de “fe en general”, sin la cual sin embargo no se puede dar un paso en estos temas. Dicha noción no es simplemente aceptar algo porque alguien lo manda o, peor aún, porque sí, sin motivo alguno. Se trata por el contrario de dar por verdadero algo sobre la base de que quien lo atestigua es digno de fe, porque tenemos buenas razones para pensar que posee los dos atributos relevantes y fundamentales de “ciencia”, es decir, sabe de lo que habla, y “veracidad”, es decir, dice lo que sabe, no quiere engañar. Sobre estas dos bases, es claro que tenemos buenas razones para pensar que lo que la persona atestigua es verdadero. Por eso su testimonio es digno de fe.

La fe así entendida ocupa más del 90% de los conocimientos que entiende tener una persona culta, a no ser que alguien pretenda ser especialista en todas las ciencias y haber verificado las demostraciones de todos los asertos científicos sobre los que se basa la cultura moderna. La fe religiosa es el caso en que el que “testifica” es Dios mismo, haciéndose presente en la historia humana y manifestando esa presencia suya por signos que, por ser sobrenaturales, sólo pueden venir de Él.

Vidart reitera machaconamente su tesis, sin probarla, como si el mucho repetirla pudiera volverla cierta: “Y las supuestas “verdades” fundamentadas en la revelación divina, al margen de la comprobación humana, solamente son dogmas, credos, sistemas de canonizadas creencias en el más allá, en los poderes sobrenaturales de los dioses.”

En realidad, la única cuestión que vale la pena discutir aquí es si de hecho hubo o no una Revelación de Dios en la historia. En estos casos hay que comenzar por la cuestión de hecho, porque si hubo una Revelación, es razonable estar abiertos a la posibilidad de que lo que Dios nos diga cuestione algunos de nuestros prejuicios y nos haga cambiar algo de nuestra filosofía, pues es de esperar que Dios sepa más que nosotros respecto de esos temas. La “comprobación humana” del hecho de la Revelación puede que no caiga para estos casos dentro de las “ciencias duras”, que para Vidart son las únicas ciencias propiamente dichas. Pero las cuestiones más importantes de nuestra existencia personal, si bien exigen toda la “comprobación humana” de que seamos capaces, también caen fuera de las “ciencias duras”.

Pues bien, esa cuestión fundamental la despacha Vidart con decir que se trata solamente de dogmas, credos, sistemas canonizados de creencias, etc. Ésa es justamente la cuestión a discutir, y no obtenemos en realidad aquí más que una muestra de la profesión de fe de Vidart.

4. Digresiones

Su propia referencia a “los dioses” da pie a Vidart para cambiar de tema y pasar a negar, de un modo tosco, que el cristianismo sea una religión monoteísta: “Y que no se nos hable del monoteísmo cristiano. A la Santísima Trinidad –Dios trino y uno- semejante a la Trimurti indostánica y la egipcia, entre las otras estudiadas por Dumezil, se le suma el culto mariano y el planetario de los santos. Éstos, evidentes relictos paganos, tienen tal primacía que en Nápoles se les tiene por más poderosos que el Padre, el Hijo,… el espíritu santo…, las jerarquías de arcángeles y ángeles, y toda la cohorte celestial.”

Vidart interpreta aquí la Santísima Trinidad en la línea de la herejía triteísta, que obviamente se desvía del macizo monoteísmo cristiano. La existencia de remotas analogías entre la Santísima Trinidad y varios tríos de deidades hindúes o egipcias no prueba ni la falsedad ni la falta de originalidad del dogma trinitario, ni tampoco su carácter triteísta. El culto mariano no hace de la Virgen María una diosa; y el culto católico de los ángeles y de los santos no es politeísta, como Vidart propone falsamente.

Tampoco hay en el paganismo, como afirma Vidart, antecedentes del culto de los santos. Este culto no es un endiosamiento del ser humano, como era la “apoteosis” pagana (posible precisamente gracias al carácter politeísta de su contexto religioso), pues la fe de la Iglesia insiste en el carácter creado y humano de los santos, y en su distinción esencial y absoluta respecto de Dios y, por tanto, también respecto de Jesucristo, el cual es verdadero Dios y verdadero hombre.

Pero aquí, al menos, Vidart simula una “prueba”, al decir que en Nápoles a los santos se los tiene por más poderosos que a Dios. Vidart se guarda muy bien de precisar quién sostiene esa tontería en Nápoles: ¿El Arzobispo de Nápoles? ¿Algún teólogo napolitano? ¿O algún panadero de Nápoles?

Luego Vidart aporta los resultados de una encuesta de la agencia Gallup sobre la Biblia, realizada en Estados Unidos en 1996: “Confirmando el avance de las ideas antievolucionistas, que hoy instalan en colegios y universidades el regreso triunfal del creacionismo, un 46 por ciento de los cristianos aceptaba, a rajatabla, lo expresado en el Génesis: Dios creó el mundo, la vida y el hombre en seis días y al séptimo descansó”.

Es preciso aclarar que la fe cristiana en la creación no implica en absoluto una postura anti-evolucionista. Dios pudo crear las distintas especies de seres vivos tanto en forma fijista (creando directamente cada especie) como en forma evolutiva, haciendo surgir unas especies a partir de otras. No obstante, la fe cristiana sí implica un rechazo del evolucionismo materialista, por ser éste ateo.

Además, corresponde aclarar que la interpretación fundamentalista de la Biblia en general y de los relatos de la creación del Génesis en particular, aunque es practicada por varias comunidades protestantes, no tiene lugar dentro de la doctrina católica.

Más adelante Vidart hace otra digresión para esgrimir contra la fe católica el conocidísimo “problema del mal”. Según Vidart, los terremotos, las hambrunas, las guerras y otros males semejantes probarían que Dios no es bueno ni misericordioso. Él no toma en cuenta las sólidas respuestas católicas a esta clase de objeciones. Las hemos esbozado en otro lugar (véase allí el numeral 4). Añadimos aquí que no se ve por qué razón habríamos de preferir quedarnos con el sufrimiento pero sin esperanza de salvación, en lugar de intentar descubrir un sentido a nuestro sufrimiento. Quitar la esperanza a los que sufren (como intenta hacer Vidart, quien llama a los creyentes “ilusas criaturas, que… vanamente esperan clemencia en este mundo y salvación en el otro”) es la peor de las injusticias.

Por otra parte, esto nuevamente nos da la medida del talante dogmático del pensamiento de Vidart. Dejadas de lado la fe cristiana y la fe religiosa en general, en todo caso lo que correspondería sería decir: “no sabemos”. Pero Vidart sí sabe que no hay nada, que todo es ilusión, que no hay clemencia en este mundo ni salvación en el otro. Éste es otro ejemplo del credo vidartiano, que en este punto coincide con el venerable y antiguo credo materialista, absolutamente indemostrable por la razón.

De paso, al describir la vida de los cristianos, Vidart dice que “pecan sin cesar, aguardando ser absueltos…”. En esta descripción inexacta del combate moral y espiritual de la vida cristiana, se omiten muchas cosas esenciales: el auxilio de la gracia, el arrepentimiento, la conversión, etc.

5. El Credo apostólico

Luego de varias desprolijas digresiones, Vidart regresa a su cuestión principal: ¿cómo es la fe del cristiano razonable? En su descripción del “ilustrado hombre de fe”, Vidart vuelve a incurrir en caprichosas tergiversaciones, al decir, por ejemplo, que éste “laiciza los rituales o concurre muy de tarde en tarde a misa”.
O sea que, según Vidart, los católicos que vamos a Misa todos los domingos y no hemos perdido de vista que la liturgia es una acción sagrada quedamos automáticamente descartados como posibles “creyentes razonables”.
La fe de estos últimos, según el autor, debería ser “una fe a medias, una fe soft, posmoderna, complaciente, distanciada de la devoción…, no del todo convencida de la omnisciencia y omnipresencia de un dios…, desdeñosa de… lo milagroso, ajena a los inefables misterios del cristianismo”.
Es decir, no sería fe cristiana en absoluto.

En realidad, para el que cree lo que cree la Iglesia, no es nada razonable laicizar los rituales ni concurrir muy de tarde en tarde a Misa. La razón es una facultad que saca conclusiones de premisas dadas. Nada le impide a la razón sacar conclusiones de las premisas que sean; también puede hacerlo, por tanto, a partir de premisas de fe. Es claro que buena parte de lo que es razonable para el creyente no lo será para el no creyente, y viceversa: para el creyente no hay nada menos razonable que partir de la premisa de que no ha habido Revelación divina histórica o de que no puede haberla.

En “la hora de la verdad”, Vidart enfrenta a su hipotético “cristiano razonable” (que, en verdad, ni siquiera es cristiano) con el Credo o Símbolo de los Apóstoles, conservado al menos desde el siglo II por la Iglesia de Roma. Nos aclara “que existen flagrantes manipulaciones infligidas al Symboli Apostolici… Baste decir que el Dios pantókrator (el que todo lo domina y gobierna) fue transformado en Omnipotens (todopoderoso), que no es lo mismo.”

Si las “flagrantes manipulaciones” del Credo son de esta clase, los católicos podemos respirar tranquilos. De hecho “omnipotens” es una buena traducción de “pantókrator”. El Ser omnipotente o todopoderoso no puede ser otro que el gobernador del mundo entero, y viceversa.

Vidart reproduce íntegramente el Credo de los Apóstoles y luego conmina a su ““culto” creyente” a que “responda lealmente sí o no a lo escrito en este Credo”.
Se podría haber ahorrado este trabajo. ¿No sabe Vidart que la Iglesia Católica ya ha hecho esta misma pregunta a cada uno de sus fieles? El Credo de los Apóstoles es un símbolo bautismal, y cada cristiano ha dicho “sí” a ese Credo en el día de su bautismo y ha reiterado ese “sí” al menos anualmente, en cada vigilia pascual.

Luego Vidart dice que el Credo Apostólico “excede largamente todo lo dicho en las más fantásticas mitologías”, lo cual es cierto en un sentido distinto al pretendido por él.
El Credo cristiano, a diferencia de todas las mitologías, se basa en un personaje histórico perfectamente datable y localizable (no es de extrañar que la mención de Poncio Pilato en el Credo molestara mucho a Bultmann, el gran mitólogo alemán), en quien, de un modo totalmente inédito en la historia de las religiones, el único Ser Absoluto, Necesario y Eterno se encarna en el tiempo, para liberar a los hombres y hacerlos hijos suyos.

Aquí queda de manifiesto que el furor anticristiano de Vidart lo impulsa a acumular un argumento tras otro, sin preocuparse siquiera de que esos argumentos sean coherentes entre sí. Primero él trató de identificar a Cristo con los mitos solares de Oriente y a la Santísima Trinidad con tríos de deidades de la India y de Egipto; ahora, en cambio, reconoce que la fe cristiana es incomparable con cualquier mitología. Palos porque bogas, y porque no bogas palos.

Vidart prosigue su argumento de la siguiente manera: “Si el interrogado contesta que no,… no es cristiano… Si dice que sí, que asuma en consecuencia, y a fondo, lo establecido e impuesto por la santa madre” [Iglesia].
Quizás Vidart no se anima a ponerlo aquí tan claro, pero ya lo ha dicho antes con otras palabras: si el cristiano cree de verdad en su fe, no es razonable. Aquí agrega: si no cree, no es cristiano. Por lo tanto, habría que elegir: o se es cristiano, o se es razonable.

Vidart redondea su sofisma citando a Sam Harris: “Los hombres que cometieron las atrocidades del 11 de septiembre no eran “cobardes”…, ni eran unos lunáticos… Eran hombres de fe –y de una fe perfecta”.
O sea que el verdadero creyente no sólo no es una persona razonable, sino que es un fanático, alguien muy peligroso para la sociedad. De aquí al encierro de los creyentes en hospitales psiquiátricos no hay tanta distancia como podría parecer.

Pero si por “creyente” entendemos todo aquel que sostiene con gran convicción algo que no puede demostrar ni empírica ni racionalmente, entonces Vidart entra también, como vimos, en esa categoría, dado que su negación de la Revelación y de la salvación eterna no puede ser racionalmente demostrada y ciertamente no ha sido demostrada por él. De hecho, el talante con que Vidart aborda el tratamiento del tema no está lejos de hacer pensar precisamente en ese “fanatismo” que lo desvela tanto. Esperemos por tanto que no se llegue a la hospitalización de los creyentes, que se seguiría lógicamente de una interpretación radical de su postura.

6. Los casos de pedofilia en el clero

Hacia el final de su largo artículo, Vidart calumnia a la Iglesia Católica, al escribir que “los curas pedófilos [han sido] solícitamente puestos hasta hoy por la santa madre al margen de todo castigo divino o humano”.
La verdad es que la Iglesia Católica (comenzando por el Papa) ha hecho y sigue haciendo grandes esfuerzos para combatir la lacra de la pequeña minoría pedófila dentro del clero católico.

Vidart alega que esos curas “no padecerá(n) la ignominia de la excomunión”.
Omite considerar que la Iglesia Católica aplica sanciones a los sacerdotes pedófilos, incluyendo muchas veces la expulsión del estado clerical, y que la fe católica considera cada acto pedófilo como un pecado mortal, que obviamente impide la recepción de la santa comunión.

En la página 12, Brecha incluye una pequeña noticia sobre las recientes denuncias de antiguos abusos físicos o sexuales de menores por parte de sacerdotes en Alemania. Se cita un despacho de la cadena británica BBC, que intenta involucrar en el escándalo a Georg Ratzinger, hermano del Papa. En realidad, Georg Ratzinger no tuvo ninguna relación con esos abusos y los dos sacerdotes implicados murieron en 1984.

En la misma página, Brecha publica un artículo del Pbro. Paul Dabezies sobre los casos de pedofilia en el clero católico. Concordamos en sustancia con lo expresado por el Padre Dabezies en ese artículo, con algunas diferencias de matiz que pasamos a señalar:
· Dabezies dice que los casos de pedofilia en el clero y los errores de varios obispos en el manejo de esos casos afectan la credibilidad de la Iglesia. Creemos que aquí se debe hacer una nítida distinción: afectan la credibilidad de los hombres de Iglesia; no afectan la credibilidad de la religión católica.
· Dabezies dice que las grandes agencias de noticias están utilizando este escándalo para “hacer pagar a la Iglesia su rechazo y condena… a las criminales agresiones en Afganistán y dos veces en Irak.” Sin negar la influencia de este factor, sostenemos que el prejuicio anticatólico en Occidente tiene raíces mucho más hondas. Concretamente, habría que señalar también aquí la clara y valiente defensa que la Iglesia hace del derecho a la vida de todo ser humano desde la concepción hasta la muerte natural, y de la familia basada en el matrimonio entre un varón y una mujer, que choca frontalmente con las pretensiones y los planes de centros de poder que no están lejos ni del New York Times ni de la BBC.
· Dabezies dice que “entre las causas principales [de los casos de pedofilia en el clero] habría que buscar una muy deficiente educación en la sexualidad en la formación que se daba unas cuantas décadas atrás a los futuros sacerdotes.” De nuevo, sin descartar esto, creemos que el alejamiento de muchos sacerdotes (y seminarios) de la doctrina moral católica tradicional y la crisis del derecho canónico fueron factores de mayor peso en el incremento de estos casos durante la época post-conciliar.

Yendo ahora más allá de lo dicho por Vidart y por Brecha, queremos agregar dos consideraciones generales sobre el escándalo de los sacerdotes pedófilos.

En primer lugar, todos los católicos (comenzando por Benedicto XVI), estamos de acuerdo en condenar sin reservas la pedofilia y en combatirla enérgicamente, dentro y fuera del clero. Ninguno de nosotros trata de defender o justificar a los culpables. Esto contrasta con la hemiplejia moral de quienes condenan terminantemente las violaciones de derechos humanos cometidas por sus adversarios, pero se abstienen de hacerlo cuando esas violaciones provienen de su propio bando. Hay muchísimos ejemplos de esta clase de incoherencia, algunos de ellos muy recientes.

En segundo lugar, subrayamos que, pese a la desproporción entre la enorme atención prestada por la prensa mundial a los casos de pedofilia en el clero católico y la mucho menor atención prestada a otros casos semejantes y mucho más numerosos, el porcentaje de pedófilos entre los sacerdotes católicos no es mayor que el porcentaje de pedófilos en otros colectivos: pastores protestantes, rabinos, docentes, médicos, esposos, concubinos, etc. Sin perjuicio de nuestro absoluto rechazo a la pedofilia, los católicos denunciamos también la “indignación selectiva” de quienes tratan de explotar este triste escándalo con fines anticatólicos: por ejemplo, para restar credibilidad a la religión católica, para destruir la autoridad moral de la Iglesia Católica o para suprimir el celibato sacerdotal. Esta clase de maniobras espurias representan una segunda injusticia cometida contra las víctimas católicas de esos abusos.

7. La actitud de Brecha

El artículo de Daniel Vidart no sólo tiene escaso valor intelectual sino que evidencia el desprecio que el autor siente por la religión católica, a la cual trata de ridiculizar, por ejemplo, diciendo que “la paloma del espíritu santo (aquella que penetró por una oreja de María para fecundarla, como cuenta un evangelio apócrifo)”.
Es muy difícil dialogar con quienes no tienen un mínimo de respeto por las creencias religiosas ajenas.

Además, antes el autor trató de mostrar como una injusticia que la Iglesia haya “descartado” los evangelios apócrifos. Está visto que los que profesan las creencias de Vidart son personas difíciles de contentar.

El texto de Vidart y su contexto llevan a sospechar que Brecha, con el pretexto de la Semana Santa, está contribuyendo a la difusión del prejuicio anticatólico. El titular principal del nº 1.271 de Brecha es el siguiente:
“Miradas criollas en la Semana Santa
La fe cuestionada
· Razón y religión según el antropólogo Daniel Vidart
· Pedofilia y ocultamiento según el párroco Dabezies”

De aquí surge que Brecha presenta los casos de pedofilia en el clero como un factor que cuestiona la verdad o validez de la fe católica.

Más aún, la sección de la revista que incluye el artículo de Daniel Vidart comienza en la página 9 con una gran imagen de Galileo frente a la inquisición romana, debajo de la cual figuran los siguientes títulos:
“A propósito de Semana Santa
La resurrección del debate”

¿Cuál es el debate que Brecha quiere resucitar? No parece que sea el caso Galileo. Al parecer se trata de reabrir una suerte de proceso global contra la Iglesia Católica y de poner en duda el núcleo mismo de la religión católica.

El juicio entablado por Brecha no sigue las reglas del debido proceso, ya que sólo se escucha la voz acusadora del fiscal, no la de ningún abogado defensor. La inclusión de un artículo de un sacerdote católico no es un signo de real ecuanimidad, por dos razones muy poderosas:
· Ante todo, porque Brecha dio a Vidart cuatro veces más espacio que al Padre Dabezies.
· Sobre todo, porque Brecha pidió a Dabezies que tratara un tema puntual (la pedofilia en el clero), sin permitirle defender la fe católica de los múltiples y graves ataques planteados por Vidart.

Uno se pregunta por qué Brecha se embarcó en una campaña de este tipo, y justo en Semana Santa, contra la religión mayoritaria del pueblo uruguayo. Difícilmente cualquier medio de prensa uruguayo daría un tratamiento similar (tan inexacto y agresivo, tan falto de comprensión, aprecio y simpatía) a ninguna otra religión, a ninguna gran corriente filosófica o política. ¿Por qué entonces se hace una excepción con el catolicismo? Tendemos a pensar que tienen razón los académicos que han llegado a la conclusión de que el anticatolicismo es “el último prejuicio aceptable”, sobre todo (aunque no exclusivamente) en amplios sectores de la izquierda.

lunes, 12 de abril de 2010

Se publicó un libro del Lic. Néstor Martínez: Baúl apologético


Equipo de Dirección de “Fe y Razón”

El Centro Cultural “Fe y Razón” (en formación) acaba de publicar el tercer título de su Colección de Libros. Se trata de una obra del Lic. Néstor Martínez Valls: Baúl apologético. Selección de trabajos filosóficos y teológicos publicados en “Fe y Razón”.

El libro tiene 190 páginas. Contiene un prólogo y dieciocho capítulos, a saber: 1) G. K. Chesterton. 2) El realismo metódico en el pensamiento de Étienne Gilson. 3) Sobre el emergentismo. 4) ¿Termina todo con la muerte? 5) ¿Lo esencial de la religión? 6) Lo que el Papa dijo a Hawking. 7) El explorador. 8) Un ejemplo de "pensamiento débil" en la filosofía católica: Juan A. Estrada y las pruebas filosóficas de la existencia de Dios. 9) El Universo: ¿Infinito? 10) El retorno del maniqueísmo en la teología de Andrés Torres Queiruga. 11) ¿Dios castiga? 12) ¿Es Satanás un ser personal e individual? 13) Un diálogo sobre Jesús. 14) La cristología de Dan Brown y otros errores de “El Código da Vinci”. 15) La Iglesia subsiste y existe. 16) La mediación de los santos. 17) La doctrina eucarística del P. Juan Luis Segundo SJ en su obra “El Infierno”. 18) Conversación sobre los divorciados y la comunión.

El propósito general de los distintos capítulos es mostrar, de diversas maneras, la armonía entre la fe católica y la recta razón.

Néstor Martínez Valls nació en Montevideo (Uruguay) en 1957. Se graduó como Licenciado en Filosofía en la Facultad de Humanidades de la Universidad de la República en 1997. Es Profesor de Filosofía en la Facultad de Teología del Uruguay “Monseñor Mariano Soler” y en la Universidad de Montevideo.

Es socio fundador y Secretario Académico de la sección Uruguay de la Sociedad Internacional Tomás de Aquino (SITA), miembro del Instituto de Bioética "Juan Pablo II" e integrante de la Mesa Coordinadora Nacional por la Vida. También es socio fundador y Presidente del Centro Cultural “Fe y Razón”. Junto con el Diác. Jorge Novoa y el Ing. Daniel Iglesias, es co-director de Fe y Razón desde 1999.

Fe y Razón (http://www.feyrazon.org/) es un sitio web de teología y filosofía cuyo propósito es contribuir a la evangelización de la cultura en fidelidad al Magisterio de la Iglesia Católica y difundir la obra de Santo Tomás de Aquino y otros grandes pensadores cristianos. Entre otras cosas, contiene la revista virtual gratuita Fe y Razón, con 46 números publicados y unos 800 suscriptores. Fe y Razón tiene unos 500 trabajos publicados y unas 30.000 páginas visitadas por mes. En 2003 una encuesta del portal Catholic.net lo incluyó en una lista de doce portales católicos favoritos del mundo de habla hispana.

El libro en cuestión (el primero publicado por el autor) puede ser adquirido en Lulu, el mayor sitio de auto-publicación a nivel mundial, en la siguiente dirección:
http://stores.lulu.com/feyrazon

Allí se permite ver la tapa y las primeras diez páginas del libro.

El libro puede ser obtenido en cualquiera de las siguientes dos modalidades:

· Como descarga gratuita del texto en formato PDF.
· Como libro impreso.
En este último caso, Lulu imprime la cantidad de ejemplares pedida (cualquier cantidad, de uno en adelante) y los envía por correo desde Estados Unidos al comprador. Para hacer la compra se requiere una tarjeta internacional. Según nuestra amplia experiencia, tanto el sitio de Lulu como su modo de envío económico de libros son recomendables desde el punto de vista de la seguridad.

Actualmente la Colección “Fe y Razón” (disponible en la dirección ya indicada) está compuesta por los siguientes libros:

· Nº 1 – Miguel Antonio Barriola, “En tu palabra echaré la red” (Lc 5,5). Reflexiones sobre Dios en la historia.
· Nº 2 – Daniel Iglesias Grèzes, Razones para nuestra esperanza. Escritos de apologética católica.
· Nº 3 – Néstor Martínez Valls, Baúl apologético. Selección de trabajos filosóficos y teológicos publicados en “Fe y Razón”.

martes, 30 de marzo de 2010

Nº 46 - Abril de 2010

El tema central de este número es la persecución (cruenta o incruenta) contra los cristianos en el mundo de hoy.

viernes, 12 de marzo de 2010

Nº 45 - San José 2010

El tema central de este número extraordinario es la crisis de la vida religiosa.

viernes, 26 de febrero de 2010

Nº 44 - Marzo de 2010

El tema central de este número es el redescubrimiento de los restos mortales del Apóstol San Pedro debajo del Altar de la Confesión de la Basílica de San Pedro en el Vaticano.

jueves, 4 de febrero de 2010

Nº 43 - Febrero de 2010

En este número publicamos un documento de la Santa Sede sobre la oración cristiana.