domingo, 14 de abril de 2013

Nº 81 (15 de abril de 2013)

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A continuación reproducimos el artículo editorial

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Católicos y Política

Equipo de Dirección

1. Aprobación del “matrimonio igualitario” en Uruguay

En la primera quincena del presente mes, en rápida sucesión, tuvieron lugar varios hechos importantes en relación con el proyecto de ley de “matrimonio igualitario”, que legaliza el llamado “matrimonio homosexual” en el Uruguay y le concede derechos iguales a los del matrimonio, incluso el derecho a adoptar niños y el derecho de asumir la progenitura jurídica de niños concebidos por medio de técnicas de reproducción humana artificial.

· El martes 2 de abril de 2013 la Cámara de Senadores aprobó el proyecto de ley por 23 votos contra 8. Votaron a favor del proyecto los dieciséis Senadores del partido de gobierno (el Frente Amplio), cuatro de los cinco Senadores del Partido Colorado y tres de los diez Senadores del Partido Nacional (los Senadores Heber, Larrañaga y Penadés). Votaron en contra del proyecto el restante Senador colorado (el Senador Solari) y los restantes siete Senadores nacionalistas.
· El lunes 8 de abril de 2013 se realizó en Montevideo el primer acto público en contra de ese proyecto de ley, convocado por un nuevo plenario de organizaciones que defienden los derechos del matrimonio y de la familia. El acto consistió en una marcha desde la Plaza Matriz hasta el Portón de la Ciudadela. Participaron cerca de 200 personas.
· El martes 9 de abril de 2013 se difundió una declaración de la Conferencia Episcopal del Uruguay en contra del “matrimonio homosexual”.
· El miércoles 10 de abril de 2013 la Cámara de Diputados aprobó el proyecto de ley por 71 votos contra 21. Para que el proyecto se convierta en ley falta sólo la promulgación del Poder Ejecutivo, la que seguramente ocurrirá en breve. Según los informes de prensa, los 71 votos favorables provinieron de los cuatro partidos políticos representados en la Cámara Baja. Además, se estima que próximamente el partido de gobierno presentará un nuevo proyecto de ley para corregir los gruesos errores de técnica jurídica de la ley aprobada (por ejemplo, referencias a incisos inexistentes del Código Civil).

2. Católicos y Política

En las presentes circunstancias, nos parece muy oportuno citar algunos pasajes de la Nota doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida política, emitida por la Congregación para la Doctrina de la Fe en 2002.

“La conciencia cristiana bien formada no permite a nadie favorecer con el propio voto la realización de un programa político o la aprobación de una ley particular que contengan propuestas alternativas o contrarias a los contenidos fundamentales de la fe y la moral (…) El compromiso político a favor de un aspecto aislado de la doctrina social de la Iglesia no basta para satisfacer la responsabilidad de la búsqueda del bien común en su totalidad. (…)

Cuando la acción política tiene que ver con principios morales que no admiten derogaciones, excepciones o compromiso alguno, es cuando el empeño de los católicos se hace más evidente y cargado de responsabilidad. Ante estas exigencias éticas fundamentales e irrenunciables, en efecto, los creyentes deben saber que está en juego la esencia del orden moral, que concierne al bien integral de la persona. Éste es el caso de las leyes civiles en materia de aborto y eutanasia (…) Análogamente, debe ser salvaguardada la tutela y la promoción de la familia, fundada en el matrimonio monogámico entre personas de sexo opuesto y protegida en su unidad y estabilidad, frente a las leyes modernas sobre el divorcio. A la familia no pueden ser jurídicamente equiparadas otras formas de convivencia, ni éstas pueden recibir, en cuanto tales, reconocimiento legal...” (n. 4).

“Sería un error confundir la justa autonomía que los católicos deben asumir en política, con la reivindicación de un principio que prescinda de la enseñanza moral y social de la Iglesia. 

Con su intervención en este ámbito, el Magisterio de la Iglesia no quiere ejercer un poder político ni eliminar la libertad de opinión de los católicos sobre cuestiones contingentes. Busca, en cambio –en cumplimiento de su deber– instruir e iluminar la conciencia de los fieles, sobre todo de los que están comprometidos en la vida política, para que su acción esté siempre al servicio de la promoción integral de la persona y del bien común. La enseñanza social de la Iglesia no es una intromisión en el gobierno de los diferentes Países. Plantea ciertamente, en la conciencia única y unitaria de los fieles laicos, un deber moral de coherencia.” (n. 6).

También recomendamos la lectura de todo ese importante documento en:

Desde “Fe y Razón”, por lo tanto, rechazamos categóricamente la actitud de los legisladores uruguayos que diciéndose católicos han apoyado con su voto estas flagrantes violaciones de la ley natural y de los derechos humanos. Entendemos que es altamente ofensivo a la conciencia de los fieles y a la comunión eclesial que el nombre de “católico” sea usado públicamente por políticos  que votan en abierta contradicción con el Magisterio de la Iglesia. 

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Que Nuestro Señor Jesucristo, el Buen Pastor, conduzca a todos los fieles cristianos hacia la gozosa y serena comunión doctrinal, sacramental y canónica con Él en Su Iglesia, y los conserve en esa comunión salvífica.
 

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